[RETRO] Ivo Basay, el técnico que brilló en Boca Juniors

Hoy en la sección retro, te mostramos la historia de Ivo Basay.


En perspectiva, fue un tremendo aporte el que dejó la historia deportiva de Ivo Basay Hatibovic a nuestra propia identidad país, puesto que transcurrió de manera simultánea –y con bastante éxito por lo demás- a la par de un tramo que se volvería clave dentro del desarrollo de nuestro balompié nacional, y que se define hoy como un período de más de veinte años de duración en el que los chilenos fuimos los amos y señores del fútbol mexicano.

Un período enmarcado en un fútbol en desarrollo y con acceso a mucho dinero; donde se privilegió el engrosamiento personal de la billetera de los involucrados, por sobre la venta masiva, indiscriminada e inmisericorde que tienen hoy como política actual los clubes; y donde la falta de información privilegiada que hoy es capaz de entregar Internet era una tremenda limitante para las carreras futbolísticas, las que salían al exterior como verdaderas patriadas de exilio que dependían únicamente de la buena gestión de los futbolistas que con menor o mayor habilidad y talento se sumergían en la búsqueda febril de una tierra prometida que representaba al ideal completo del ahora accesible sueño americano de dinero y éxito.

Ahí es donde aparece la figura de este jugador bastante atípico para el futbolista chileno histórico más cargado hacia un perfil de técnica, velocidad y habilidad; en una época en la que compartió su biotipo futbolístico con otro jugador muy similar a él -Iván Zamorano-; y durante una época particular en la que ese tipo de jugador estaba de moda. Un futbolista de baja estatura y de bajo peso para su función -1.75 – 65 kilos-, el Hueso era un delantero dueño de un carácter muy fuerte; sumamente encarador; oportunista y trajinador; de potentísimo rechazo, zancada y remate –tanto con los pies como con la cabeza-; y con una nada despreciable habilidad con los pies que le permitía jugar por todo el frente de ataque tanto como centro delantero, como segundo delantero e incluso como extremo.


La carrera de Basay nace en la cantera de Magallanes en 1983, con un breve paso a los 18 años por Curicó Unido en 1984, la que dura un año antes de ser devuelto a Magallanes en 1985, donde con sólo 19 años tendría la oportunidad de jugar Copa Libertadores y ser el goleador del torneo, con 18 tantos. En la Bandita juega durante todo ese año, para luego recalar en el ’86 en Everton y hasta el año ‘87 desde donde es traspasado al Stade de Reims de la segunda división francesa donde juega por 4 temporadas, promediando 68 partidos y 29 goles en esos tres años; en una movida muy publicitada para la época después del segundo lugar que obtiene la Selección Chilena en la Copa América realizada en Argentina el año 1987, donde Basay se hizo famoso al anotar dos tantos en la victoria por 4 a 0 ante Brasil por la primera fase del torneo.
Es ahí donde en 1990 se le ofrece jugar en este futbol en desarrollo como lo era el mexicano, siendo un integrante sustancial de un equipo muy nuevo y en construcción, con un arranque muy explosivo como fue el Necaxa del primer lustro de los ’90 que ha sido históricamente sindicado como el mejor equipo mexicano de los años 90 y uno de los mejores de la historia de aquel fútbol.

En términos generales, durante su estancia en México se transformó en un absoluto ídolo, ganador del Torneo Nacional, de la Copa de México y de la Recopa de la Concacaf durante su segunda etapa en el club; la cual a pesar de ser la más corta fue sin embargo la más exitosa en términos deportivos; tomando además el liderazgo del plantel junto a su compañero, el talentoso ecuatoriano Alex Aguinaga, y obteniendo el trofeo como Campeón del Goleo durante la temporada 92/93 con 27 goles; mérito que un chileno no volvería a cumplir hasta la llegada de Humberto Suazo a Monterrey el 2008, donde obtendría 13 goles en el Torneo de Clausura.

En el Necaxa su récor fue de 186 partidos y 99 goles en 3 años -90 a 93- y de 31 partidos y 13 goles en su segunda estadía en el club luego de un breve paso de Ivo por Boca Juniors -donde no tuvo la oportunidad de demostrar su potencial, pero que de todos modos le dio la posibilidad de jugar 8 partidos y marcar en 4 de ellos- marcando oficialmente 101 goles en 189 partidos en México.

Un goleador de carácter ganador y mucha fuerza emocional; se retiró tempranamente a los 33 años en Colo-Colo, donde a pesar de las lesiones logró una importancia vital en su exitoso ciclo en Pedrero, donde ganó tres torneos locales y alcanzó tres semifinales internacionales: Copa Libertadores ’97 y Supercopas ’96 y ’97; anotando 54 goles en 99 partidos.

Escrito por Paul Hernaiz